En los últimos años investigadores, científicos y particulares han desarrollado tecnologías para apoyar la lucha contra cáncer de mama y al aplicar estas innovaciones digitales con el trabajo médico, ofreciendo nuevas oportunidades a quienes sufren de esta enfermedad.

Uno de estos trabajos lo desarrolló el joven mexicano Julián Ríos Cantú, quién a sus 17 años de edad creó el EVA, el brassier inteligente para detectar cáncer de mama.

Este dispositivo está diseñado para detectar “masas anormales, quistes, tumores, si hay alguno otro tipo de patología y a partir de ahí diagnosticarlo mediante algoritmos de inteligencia artificial”, luego esta información se envía a la aplicación digital y se pueden visualizar los datos en cualquier dispositivo inteligente.

Otro de los avances tecnológicos para detectar el cáncer de mama lo desarrollaron científicos japoneses, que crearon microfibra sensible al tacto con la cual pueden detectar cualquier anomalía en las mama. Es una “fibra sensible de 3.4 micrómetros de espesor fabricado con nanotubos de carbono”.

Y finalmente, la empresa DEOS Consultancy, una startup del centro de incubación de negocios de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha desarrollado tecnología móvil para análisis de imágenes y poder detectar el cáncer de mama en apenas un día.